Ideeleradio.- No creo que el libro ‘De puño y letra’ de Abimael Guzmán, cabecilla terrorista de Sendero Luminoso, haga apología al terrorismo y considero que el país se está ahogando en un vaso de agua, afirmó el ex presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon.

Aseveró además que debemos dejar que el Poder Judicial resuelva este tema e indicó que el gran perdedor con esta publicación es el propio Guzmán Reinoso.

“Hay frases que seguramente son altisonantes por lo que significa, yo no he leído el libro realmente, pero he escuchado algunas frases del libro y como te digo hay frases que seguramente son muy chocantes, pero no lo creo (que sea apología), se habla de que el texto significa la defensa de Guzmán en el Poder Judicial, pero dejemos que el Poder Judicial haga lo suyo. Yo creo que nos estamos ahogando en un vaso de agua”, indicó en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.

“Lo importante es que el Perú ganó, lo importante es que todo el mundo recuerda los difíciles momentos que pasamos y que no deben volver a producirse. Se están mandando mensajes de unidad de todos los peruanos. (…) Creo que el gran perdedor con la publicación de este libro es justamente su autor y la organización que lo presentó, por lo tanto no hay que perder de vista eso. Quien gana es el Perú, porque tiene un efecto contrario a lo que todos suponían”, sostuvo.

Asimismo, señaló que la publicación de este libro, nos hace recordar también lo “valioso que fue el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación” y permite que los jóvenes no se olviden de las muertes que originó la agrupación terrorista Sendero Luminoso.

“Debemos recordar que hubo una violencia que produjo, según la Comisión de la Verdad, alrededor de 60 mil muertos y según otros 30 mil, pero estamos hablando de miles de muertos; si un muerto es una desgracia, imagínense miles de muertos. Por lo tanto yo veo este tema de una manera positiva”, añadió.

“Este libro de Guzmán ha tenido la virtud de unir a todos los peruanos y responder todos en contra del terrorismo y en contra de cualquier posibilidad de darle triunfos a quien no le corresponde o darle aplausos a quien no le corresponde”, manifestó.

Cuestionó que se haya hecho todo un escándalo con la publicación de ‘De puño y letra’, cuando pudo pasar desapercibido como muchos otros textos, como por ejemplo, el publicado por el cabecilla del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) Víctor Polay Campos.

“Toda comparación es odiosa, pero creo que se ha hecho un escándalo en la medida de la forma de cómo se presentaron los textos, uno fue más silencioso (el de Polay Campos) y el otro con mayor escándalo (el de Guzmán Reinoso), justamente cuando todavía tenemos los problemas en el VRAE, cuando todavía se habla con fuerza del narcotráfico y justamente cuando se abatió un helicóptero, por lo tanto la reacción es por eso”, indicó.

En ese sentido, Simon Munaro dijo que no le preocupa que una persona privada de su libertad pueda publicar un libro, pero aseveró que es importante no victimizarlo y colocarlo en el lugar que le corresponde.

“Creo que no podemos exagerar. Adolf Hitler escribió y Vladimiro Montesinos que no es un santo también escribió, recordemos que le hizo un daño terrible al Perú, no nos olvidemos de los muertos de La Cantuta. Eso no nos debe preocupar, lo que nos debe preocupar es como reaccionamos y como reacciona la juventud”, manifestó.
El ex jefe del gabinete y amigo del presidente García, Yehude Simon, habla sobre los vacíos del mensaje presidencial y de sus propias proyecciones electorales.
Por David Tolentino.


Lejos de la PCM, Yehude Simon aprovecha para reflexionar sobre el último mensaje presidencial y para revelar cuál es la ruta que seguirá la campaña presidencial que viene anunciando desde hace meses. Eso sí, deja en claro que él será, sí o sí, la cabeza de cualquier coalición en la que participe el “ejército” humanista.

¿Qué le parece el anuncio presidencial de construir, en la selva, un penal para los corruptos?
Sería una buena cosa. Si hay un penal exclusivamente para corruptos, serán marcados por siempre y serviría como disuasivo para toda esta gente. Sin embargo, considero que debemos tener un Poder Judicial mucho más dinámico.

¿El Poder Judicial apoya la aparente intención que tiene el Gobierno de luchar contra esta lacra?
Creo en los dos últimos presidentes de la Suprema (Francisco Távara y Javier Villa Stein), pero también creo que hay muy poco acompañamiento; no sé si de los magistrados o de las salas correspondientes, pero uno no encuentra el castigo severo que la ley permite para aquellos que, en efecto, han cometido actos de corrupción.

El año pasado, cuando el presidente Alan García le tomó juramento al cargo, dijo que una de las prioridades de su gestión sería la lucha contra la corrupción, ¿qué pasó?
Allí tiene todo un plan de lucha contra la corrupción con el aporte de la cooperación internacional. Javier Velásquez, el nuevo premier, tiene que hacer el seguimiento a lo que nosotros construimos, y profundizarlo. Si volvemos a empezar de cero, evidentemente, nos vamos a seguir demorando.

¿Qué sentimiento tuvo al ver que el tema de la corrupción no fue incluido en el mensaje presidencial?
Creo que más allá de las palabras, se tienen que ver los actos, la práctica. El presidente García puede dar uno de los discursos más hermosos y puede convencer a todos…

Pero del dicho al hecho…
Lo importante es que haya dicho que se va a seguir con esto. Hay un penal por construirse. Pero yo no apelo al presidente Alan García, yo apelo al Poder Judicial, apelo a todas las instituciones para que hagan el seguimiento.

¿Cree que el Gobierno utilizó su figura para limpiar su imagen luego del escándalo de los "petroaudios"?
Creo que el Perú es el país de las sospechas, de la desconfianza, en todos los niveles. Yo no sé si el presidente utilizó mi imagen. Lo que creo es que él tuvo la intención de decirle al país que está dispuesto a luchar contra la corrupción y buscó a alguien que, bien o mal, tiene la imagen de luchar contra ella.

Usted va a iniciar su campaña presidencial, ¿cómo hará para quitarse la imagen de oficialista luego de haber trabajado con el régimen aprista?
El hecho de haber trabajado con el régimen aprista no me hace oficialista, simplemente me hace respetuoso del presidente que todos los peruanos eligieron, y de un partido político que es uno de los pocos que tiene vida orgánica.

¿Usted cree que, si formula críticas al Gobierno, la gente le va a creer?
Por supuesto que me va a creer. La masa me entiende, me conoce y sabe que todavía mantengo un poco la pureza provinciana de poner el hombro cuando el país lo requiere y de criticar cuando se requiere…

Alan García dijo que en política no hay que ser ingenuo…
No es ser ingenuo. Lo que pasa es que la política es muy mañosa, los políticos no están acostumbrados a escuchar la verdad, a hablar sin engaños…

¿Qué críticas le haría a este régimen?
Es evidente que hay críticas. La falta de comunicación, por ejemplo.

¿El presidente se ha enclaustrado en Palacio?
Más que eso, creo que no hubo acompañamiento. Segundo, la pasión que le pone a las cosas. Es una pasión sana, pero muchas veces puede llevar a la antipatía y a la adjetivación.

¿Nada más?
Creo que hay una tercera cosa que es bueno decirla: el no tener un acompañamiento. Por ejemplo, en el caso de los decretos que no fueron comunicados, cuando uno se desespera porque el país se desarrolle lo más pronto posible y hace, hace y hace sin comunicar, sin consultar con nadie, vienen los conflictos que hemos tenido.

Lourdes Flores advirtió que el presidente pecaba de soberbio.
La mayoría de políticos peca de soberbia ante el rival. Nunca le ven nada bueno al otro.

¿Cómo piensa recuperar a sus amigos de la izquierda, que lo criticaron cuando aceptó el premierato?
Yo no tengo que recuperar a nadie, lo que tengo que hacer es seguir trabajando por el pueblo. Muchos que se dicen de izquierda son, entre comillas, de izquierda. La izquierda no es una palabra, la izquierda es una práctica. Uno reniega de la izquierda si quiere que haya pobres, y se alegra de ser de izquierda si trata de eliminar la pobreza. Hoy día veo cómo Ollanta Humala va en busca de Vargas Llosa para convencerlo de que él no es Hugo Chávez. ¿Quién es más consecuente? ¿Yo que he tenido un discurso y una práctica o alguien que dice una cosa y luego se va a Europa para tratar de convencer a Vargas Llosa de que no es así como se dice?

¿Qué le diría a sus amigos de la izquierda que vieron cierto oportunismo político en usted cuando aceptó el cargo de premier?
El oportunismo es de aquellos que solo critican sin hacer absolutamente nada. Yo he sido ejecutivo desde el Gobierno Regional de Lambayeque durante seis años y los más beneficiados han sido los pobres. Hay gente que critica y nunca ha tenido un cargo, siempre han estado en la oposición. Hay gente que ha estado en el Congreso 10, 15 años. Hay que preguntarle qué ha hecho además de criticar, criticar y criticar.

¿Qué es el Partido Humanista?
Es un partido de centro izquierda que busca repetir la experiencia española del Pacto de la Moncloa y la Convergencia Democrática de Chile.

¿Es posible pensar en alianzas para los comicios de 2011?
Yo lo que estoy haciendo es fortalecer mi ejército, que es el Partido Humanista. Me he preparado para la batalla de la campaña electoral. Ya tengo mis ministros, ya tengo todo.

Le pregunté si hará alianzas.
Si mi ejército es llamado mañana por otro ejército que quiere la gran unidad del pueblo peruano, llámense los frentes regionales, llámense otros partidos políticos en función de un programa, nosotros nos sumamos a ese ejército, no combatiremos solos.

¿Entonces se unirá a otras fuerzas?
El Partido Humanista ha planteado que yo sea el candidato, y parto diciendo que cualquier alianza quedará conmigo a la cabeza. Es mejor decirlo para que mañana no haya sorpresas. Yo voy a ser candidato.

En un Consejo de Ministros, el titular de Vivienda, Francis Allison, soltó una bomba al revelar que lo intentaron sobornar con un millón de dólares por la obra del proyecto Taboada, ¿qué opina de ello?
El ministro Allison tiene que aclarar eso. Yo le puedo decir que todo lo que significó Taboada se hizo de la mejor manera.

¿Percibió algún conflicto de intereses en ese caso?
A mí, personalmente, no me visitó nadie. Nadie me convoca para ofrecerme dinero porque saben cuál va a ser mi respuesta.

Tras los sucesos de Bagua, usted tuvo la hidalguía de reconocer su responsabilidad en lo ocurrido, sin embargo, la ministra del Interior, que había ordenado el operativo, parece que se lavó las manos y lo dejó solo, ¿qué sintió ante ello?
Tengo mucho respeto por la ex ministra Mercedes Cabanillas. Ella tiene sus puntos de vista. Considero que en lo de Bagua hay una responsabilidad histórica de todos y lo digo con franqueza, y más aun de aquellos que engañaron, que hicieron un mal trabajo en función de la mentira y de aquellos que no hicieron absolutamente nada. Allí viene la soledad del Gobierno, incluso con sus ministros y sus congresistas…

¿Hubo o no apresuramiento del Gobierno para terminar cuanto antes este asunto?
No se olvide que cuando asumí el cargo de premier estos decretos ya estaban dados.

¿No sugirió que se reconsideraran?
Varias veces. Pero allí hubo una postura muy dura de la ministra (Mercedes) Aráoz. En todo caso, yo no me lavo las manos, asumo lo que me corresponde como responsabilidad. Siempre lo he hecho.

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